martes, 2 de noviembre de 2010

Mi vida sin mí

Me hacen fotos (como veis, ya sé imponerme si quiero decir FOTOS NO!), me trajinan para aquí y para allá, intentan que duerma de día con lo mucho que me gusta estar despierto, me fuerzan a comer -aunque digan que no, que sólo insisten-, además a las horas que ellos dicen... menudo estrés ser bebé. Y encima han cambiado la hora, pero ahí sí que no pretenderán que cambie automáticamente a una hora más. Bebés del mundo, uníos a mí. ¡Contra la opresión de los padres y por una infancia libre! No os pido firmas porque aún no sabemos escribir... pero podríamos quedar en gritar todos juntos a las 12 de la noche. ¡Se nos oirá en toda la ciudad!
No digo de hacer huelga de hambre que ya he hecho alguna y no he sacado nada en claro.
Menos mal que también juegan conmigo, me hacen reír y me dicen cada día lo mucho que me quieren. Hasta tengo ración de mimos por las mañanas y cuando vuelven mis papás, ¡uffff qué bien que eso también entra en el programa!

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