El mes pasado fue el cumple de mamá. Y lo celebramos en el hospital: esta vez decidieron ingresarme para comprobar cuál es mi comportamiento con la comida y hacerme trastadas, digo, pruebas, que deberían estar prohibidas: ¡cómo les gustan las agujas a esas mujeres con batas!.
Me daban de comer las enfermeras, y a mí no me gustaba nada, pero acabé comiendo bastante bien.
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